viernes, 25 de febrero de 2011

EL CONTEXTO MACROECONÓMICO DE LA CONSTRUCCIÓN PARA 2011

Es innegable la importancia que el sector de la construcción tiene en el contexto de la economía nacional, no solo por su aporte directo al Producto Interno Bruto, sino también por el impacto que representa como motor de más de 40 actividades conexas, de acuerdo con el modelo de matriz insumo producto sectorial, de allí que sea una herramienta de común utilización por parte del Estado para superar las dificultades en materia de generación de empleo en los puntos bajos del ciclo económico.

A su vez el crecimiento del sector hasta el trimestre III de 2010 (Últimas cifras oficiales disponibles), dan cuenta de comportamientos negativos, tanto en la medición anualizada (-10.5%), como en la de año corrido (-0.8%),  y en la trimestral (-6.1%). En el anterior marco, es inevitable que pensemos cuáles son los aspectos que favorecerán y los que desfavorecerán al sector en el presente año:
En primer lugar el foco debe centrarse en la reciente decisión  del Banco de la República en torno al incremento de sus tasas de intervención en 25 puntos básicos y las perspectivas cercanas en este sentido. En efecto de acuerdo con el Gerente del Emisor José Darío Uribe, las condiciones del mercado en materia inflacionaria y de expectativas de crecimiento del PIB para 2011 generan el escenario para que en el primer semestre de 2011 veamos aumentar la tasa de intervención del Banco de la República, con un mayor o menor ritmo, enviando con ello las señales al sistema financiero para que siga la misma senda; bien es sabido que primero reaccionan las tasas de colocación para nuevos créditos (especialmente de consumo), para que  con un cierto rezago lo hagan, las de captación. Si bien la mayoría de los analistas – y los comportamientos históricos así lo confirman – coinciden en afirmar que las tasas de créditos hipotecarios son las que reaccionan con un mayor rezago en el tiempo, no debemos olvidar que en una sociedad caracterizada por una clase media altamente endeudada el aumento en las restantes tasas tiene un efecto confiscatorio sobre el ingreso, haciendo que se reduzca la capacidad de pago para adquirir nuevas obligaciones, situación que es valorada tanto por deudores como por acreedores.
En segundo lugar, el tema de la extensión de los subsidios para vivienda, que de manera importante fueron el motor de la construcción en 2010, pasa por un momento crítico. En efecto, si consideramos el alto costo de la emergencia invernal, cercano a los 16 billones de pesos, que además pudo haber significado cerca de cuatro puntos básicos menos de crecimiento en el PIB, generando presiones sobre el déficit fiscal y la necesidad de adoptar medidas como la extensión del gravamen a los movimientos financieros a nuevas operaciones y la agudización de los mecanismos de recaudo, hacen pensar que el tema de los subsidios a las tasas de interés para créditos hipotecarios, no podría figurar en un lugar prioritario de la agenda durante todo el año, así la construcción de vivienda sea una de las más importantes locomotoras dentro del plan de desarrollo.
En tercer lugar, las buenas noticias provienen de la aprobación de licencias de construcción por cerca de 15 millones de metros cuadrados hasta noviembre de 2010, con uso para vivienda en un 77%, según información publicada por la Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, cifras que se acompañan con un crecimiento del 7% en los despachos de cemento en igual periodo. Las expectativas en este sentido son interesantes, en particular por el impacto de los megaproyectos de construcción de VIS.
En cuarto lugar, los mismos proyectos de reconstrucción, aunados a aquellos que ya se encontraban planeados antes del recrudecimiento de los efectos de la ola invernal, hacen prever que en materia de construcción de obra civil habrá de igual manera tendencias favorables para el año.
En síntesis, las alarmas deben fijarse en la inflación, que terminará impactando el índice de costos para la construcción, en las tasas de interés y su efecto sobre la demanda de vivienda y usos comerciales, tanto nuevos como usados y en el rumbo del gasto público, en especial en el otorgamiento de subsidios al crédito, en particular en momentos en los que ha tenido que destinar cifras ya cuantiosas en ayudas a los exportadores que se están viendo golpeados por el desmonte del APTDEA. Las cifras son amplias y hay que estar, sin duda, atentos a su evolución.

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